Aquí es donde el Alma, como la interfaz de β, se vuelve crucial. α no puede "tocar" directamente a γ. Proyecta su intención pura (la luz del sol) sobre el Alma (la interfaz).
El Alma actúa como la atmósfera de la conciencia. Recibe la luz pura y de alta frecuencia de α y la refracta, "bajando" su vibración al espectro visible y tangible de la energía (β): el arcoíris de las emociones .
La intención pura de α de "unidad" se convierte en el color "verde/rosa" del amor y la compasión (β).
La intención pura de α de "expansión" se convierte en el color "amarillo" de la alegría (β).
Esta energía coloreada (β) es la que el hardware (γ) puede entender. Es el "lenguaje" que el cerebro puede traducir en neuroquímica (oxitocina, serotonina).
De este modo, α es el Sol silencioso, la fuente de toda la luz. β (mediado por el Alma) es el espectro de colores que hace que la luz sea utilizable. γ es la Tierra, que recibe esos colores y los utiliza para crecer (o para reaccionar con miedo a las sombras).
El rol de α es triple: ser el Sol (la fuente de la intención), ser el Observador (el elector de la realidad) y ser el Aprendiz (el receptor de la retroalimentación de ω).