el espíritu (α) contiene el proyecto de la conciencia coherente. No es el árbol (la materia, γ) ni el proceso de crecimiento (la energía, β), sino el plano arquitectónico puro, el potencial inmaterial que presiona para manifestarse.
Dentro de la ecuación, α es el operador causal . Es la Causa Primera. Nada en el sistema β+γ=ω se mueve sin la directriz de α. Incluso un acto inconsciente o una reacción del Ego (γ) solo puede ocurrir porque α ha cedido, en algún momento, su autoridad a ese piloto automático.
La función de α no es "hacer" cosas. α no gasta energía; dirige la energía. Opera desde un plano de pura potencialidad, un reino fuera del tiempo y el espacio lineal donde todas las realidades existen como probabilidades. Su herramienta no es el esfuerzo, sino la Elección . α es el "yo" que observa el campo de potencialidades y, con un acto de intención enfocada, "colapsa" una de esas posibilidades en la existencia, iniciando el flujo de β.
El rol de α (el Arquitecto) es, por tanto, un rol de dirección y aprendizaje . Es el piloto consciente que habita el vehículo (γ) con dos propósitos:
1. Dirigir: Utilizar su Intención para guiar el flujo de β y
esculpir la realidad de γ (neuroplasticidad, acciones) hacia una mayor coherencia.
2. Aprender: Recibir la retroalimentación de la música
resultante (ω) para refinar su propia partitura (la Índole).