Capítulo 3

El Ego opera como el piloto automático (Sistema 1) del sistema. No utiliza la lenta y energéticamente costosa deliberación del Arquitecto (α). En su lugar, utiliza un sistema de retroalimentación binario, rápido y eficiente, anclado en el hardware γ: el eje de Dolor/Placer .

Este sistema es brillante para la supervivencia básica. Pero el problema surge cuando el Arquitecto (α) madura y su propósito cambia de la "supervivencia" a la "evolución". La evolución (aprender, crecer, conectar) a menudo requiere que el sistema acepte el "dolor" a corto plazo (la incomodidad de un desafío, la vulnerabilidad de la conexión) para un crecimiento a largo plazo. Aquí es donde comienza la tensión funcional . El piloto automático del Ego, cuya única directriz es "evitar el dolor ahora ", ve la intención evolutiva del Arquitecto como una amenaza. Y comienza a generar "ruido".

El hardware del Ego es el sistema límbico, la parte más primitiva y reactiva de nuestro cerebro (γ). Su "procesador central" es la amígdala, el detector de amenazas del sistema. La amígdala es la sede del piloto automático. No piensa, no delibera, no le importa la evolución de α. Solo compara los datos sensoriales entrantes con su base de datos de amenazas pasadas y pregunta: "¿Es esto una amenaza para mi supervivencia?".

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