Desde la perspectiva de la psicología y la neurociencia, la validación de la sincronía se centra en los mecanismos que nos permiten percibir y crear significado a partir de las coincidencias. El psicólogo Carl Jung, quien acuñó el término "sincronicidad", la definió como un "principio de conexión acausal" que vincula eventos por su significado. Postuló que estos eventos surgen del inconsciente colectivo, un campo de información arquetípico compartido por toda la humanidad. Este concepto es un paralelo psicológico directo de la Red Fractal de la Ciencia Espiritual. La sincronía, en el modelo de Jung, es el momento en que el inconsciente colectivo se manifiesta en el mundo exterior para guiar el proceso de individuación de una persona (un análogo de la evolución de α).
A nivel neuronal, nuestra capacidad para detectar sincronías está ligada al funcionamiento del Sistema de Activación Reticular (SAR) del cerebro. El SAR es una red de neuronas en el tronco encefálico que actúa como el "guardián" de la atención, filtrando la inmensa cantidad de datos sensoriales y permitiendo que solo la información relevante llegue a la conciencia. El SAR es programado por nuestras intenciones, creencias y focos de atención (directrices de α). Cuando decidimos comprar un coche rojo, de repente empezamos a ver coches rojos por todas partes. Los coches siempre estuvieron ahí; es que nuestro SAR ha sido instruido para etiquetarlos como "relevantes".
La sincronía, desde esta perspectiva neurocientífica, puede ser vista como una colaboración entre la orquestación externa de la Red Fractal y la sintonización interna de nuestro SAR. La Red puede aumentar la probabilidad de que la "información clave" aparezca en nuestro entorno, y al mismo tiempo, nuestro estado de coherencia (una intención clara de α) programa nuestro SAR para que sea exquisitamente sensible a esa información. La experiencia de la sincronía es el momento "¡eureka!" en que el filtro de nuestro SAR captura la señal que la Red ha presentado. Valida que la preparación interna (la coherencia de ω) es el prerrequisito para poder "leer" el diálogo que el universo nos ofrece.
Finalmente, el estudio del reconocimiento de patrones ( pattern recognition ) en el cerebro demuestra que somos máquinas de encontrar significado. Nuestro cerebro está cableado para buscar y encontrar patrones en datos aparentemente aleatorios. Si bien esto puede llevar a la apofenia (ver patrones donde no los hay), también es la base de la creatividad y la intuición. La experiencia de la sincronía es, en este sentido, el reconocimiento de un patrón de orden superior, un patrón que conecta nuestro mundo interior con el mundo exterior. Un Ingeniero de Sistemas consciente no descarta este reconocimiento como una mera coincidencia, sino que lo investiga como un dato potencialmente significativo sobre la interacción entre su sistema y el sistema mayor.