La validación científica de que podemos trascender este artefacto de procesamiento proviene del estudio de los estados alterados de conciencia, tanto los inducidos por prácticas contemplativas como por otras vías. La investigación sobre la meditación ha sido particularmente esclarecedora.
Estudios de neuroimagen en meditadores de largo plazo, como los realizados por Richard Davidson y otros, han demostrado cambios fundamentales en la actividad cerebral asociados con una reducción del sentido del yo separado. Se ha observado una disminución de la actividad en la Red Neuronal por Defecto (RND), el hardware de la narrativa del ego, incluso durante el reposo. Al mismo tiempo, se ha encontrado una mayor conectividad entre la corteza prefrontal (la sede de α) y otras regiones, así como una mayor activación en la ínsula, asociada con una conciencia interoceptiva más afinada. Esto sugiere que la práctica meditativa re-cablea el cerebro para que dependa menos de la narrativa del "yo" y más de la percepción directa de la experiencia presente¹.
La experiencia de la disolución del ego, un fenómeno a menudo reportado en estados de meditación profunda o bajo la influencia de compuestos psicodélicos, también tiene un correlato neuronal. Investigaciones dirigidas por Robin Carhart-Harris han encontrado que estas experiencias se asocian con una "desintegración" de las redes neuronales a gran escala, particularmente la RND. La jerarquía normal del procesamiento cerebral, con la RND actuando como un "orquestador" central, se colapsa temporalmente, permitiendo una comunicación más libre y menos restringida entre diferentes regiones del cerebro. La experiencia subjetiva es la de una disolución de las fronteras entre el "yo" y el mundo, una percepción directa de la unidad. Esto valida que la ilusión de la separación es, de hecho, un producto de la arquitectura de procesamiento normal del cerebro, una arquitectura que puede ser modulada.
Finalmente, el estudio de las emociones prosociales como la compasión y el asombro ( awe ) valida cómo podemos movernos hacia una mayor integración. La investigación de Dacher Keltner ha demostrado que la experiencia de asombro —a menudo provocada por la vastedad de la naturaleza o por actos de gran virtud— induce lo que él llama un "yo pequeño" ( small self ). El asombro disminuye el enfoque en las metas y preocupaciones personales, y aumenta los sentimientos de conexión con algo más grande que uno mismo. A nivel funcional, el asombro es un "hack" que reduce temporalmente la dominancia del artefacto de la separación, promoviendo un estado de ω de mayor integración y generosidad.
Notas al pie de página: ¹ Brewer, J. A., et al. (2011). "Meditation experience is associated with differences in default mode network activity and connectivity". Proceedings of the National Academy of Sciences .