Este sistema de retroalimentación de dolor y placer es el lenguaje principal del instinto y la herramienta a través de la cual el piloto automático (Sistema 1) aprende y forma hábitos. El proceso se conoce en psicología como condicionamiento operante : un comportamiento seguido de una consecuencia placentera (refuerzo) tiende a repetirse, mientras que un comportamiento seguido de una consecuencia dolorosa (castigo) tiende a suprimirse. El ego de γ es una máquina de condicionamiento operante, constantemente optimizando sus algoritmos para navegar el mundo material con la máxima eficiencia de supervivencia, basada en este simple input binario.
El impacto de este sistema en el flujo de energía (β) es directo. La percepción de placer genera un flujo de β expansivo y coherente a nivel biológico, liberando neuroquímicos como la dopamina que nos motivan a continuar la acción. La percepción de dolor, por otro lado, genera un flujo de β contractivo y disonante, liberando hormonas del estrés que nos impulsan a la evitación o la defensa. El ego, por tanto, no solo responde a estas señales, sino que busca activamente los estímulos que generen el flujo de β placentero y eviten el doloroso.
El desafío para el Ingeniero de Sistemas Internos (α) surge porque el ego no distingue entre el dolor funcional (que señala un daño real) y el "dolor" del crecimiento (la fricción necesaria para la evolución). Tampoco distingue entre el placer sostenible (derivado del propósito y la conexión) y el placer inmediato y a menudo destructivo (derivado de adicciones o comportamientos de evasión). El piloto automático, en su simple lógica de maximizar el placer y minimizar el dolor ahora, a menudo sabotea las metas a largo plazo del piloto consciente. Por ejemplo, el placer a corto plazo de procrastinar entra en conflicto directo con el placer a largo plazo de completar un proyecto.
La maestría espiritual, por tanto, no consiste en eliminar el dolor y buscar solo el placer, como haría el ego. Consiste en desarrollar la capacidad del Sistema 2 (la intención de α) para interpretar estas señales de datos de γ con una sabiduría superior. Implica aprender a tolerar el dolor del crecimiento, sabiendo que conduce a una coherencia mayor, y a discernir qué placeres sirven a la evolución y cuáles son simplemente trampas del piloto automático. Se trata de usar el sistema de retroalimentación de γ como datos para la intención, en lugar de permitir que dicte la acción de forma automática.