El impacto funcional de estos algoritmos del miedo en el flujo de energía (β) es la creación de un estado crónico de contracción . Como se exploró en el Libro 2, este es el estado fisiológico y psicológico de la defensa, gobernado por el sistema nervioso simpático. Un sistema que opera predominantemente desde el miedo a la aniquilación es un sistema que vive en un estado de "lucha, huida o congelación" de baja intensidad pero constante. Este no es un estado óptimo para el aprendizaje, la creatividad o la sanación; es un estado optimizado únicamente para la supervivencia a corto plazo.
Esta contracción crónica actúa como una "resistencia" interna en el cableado de nuestro sistema energético. Ralentiza el flujo de β, reduce su amplitud y lo vuelve "pegajoso" y denso. Es como intentar hacer pasar agua a través de una tubería que está llena de sedimento. Se requiere una presión mucho mayor para lograr un flujo menor. Esta es la razón por la cual vivir desde el ego es tan agotador. Una inmensa cantidad de energía vital se desperdicia simplemente en superar la propia resistencia interna del sistema.
La consecuencia final de este flujo de β degradado es una manifestación ineficiente y distorsionada en la materia (γ). La intención del espíritu (α) puede ser pura y clara, pero si la energía que la transporta está corrompida por la contracción del miedo, el resultado en γ será un reflejo de esa distorsión. Una intención de crear una obra de arte, filtrada por el miedo al juicio, puede resultar en una parálisis creativa (energía bloqueada) o en una obra tensa y sin alma. La materia (γ) no miente; manifiesta con precisión la calidad de la energía que recibe.
Por lo tanto, la directriz del miedo a la aniquilación, anclada en la biología de γ, se convierte en el principal obstáculo para la ejecución del propósito de α. No es una fuerza externa que nos sabotea; es un programa interno que degrada la calidad de nuestro flujo de datos. La maestría del Ingeniero de Sistemas no consiste en luchar contra este programa, sino en comprender su origen y su lógica para poder, a través de la conciencia, elegir ejecutar un programa superior: el de la expansión, la confianza y la coherencia.