Las leyes de la termodinámica son el segundo conjunto de reglas operativas que definen la economía energética del escenario material. Son las leyes que gobiernan cómo la energía (β) se transfiere y se transforma, proporcionando un marco de contabilidad energética para el universo.

La Primera Ley de la Termodinámica (Ley de la Conservación de la Energía) establece que la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Para la Ciencia Espiritual, esta es la ley de la responsabilidad vibratoria. Cada unidad de energía (β) que emitimos a través de nuestros pensamientos, emociones y acciones no desaparece; se convierte en algo. Una vibración de ira se transforma en la química del estrés en nuestro cuerpo y en una onda de disonancia en nuestro entorno. Una vibración de compasión se transforma en la bioquímica de la coherencia y en una influencia armonizadora. Esta ley garantiza que cada una de nuestras proyecciones energéticas tiene una consecuencia real y medible. El universo es un sistema cerrado en términos de causa y efecto energético; nada se pierde. Esto nos obliga a ser conscientes de la calidad de la energía que estamos transformando, pues somos los únicos responsables del resultado.

La Segunda Ley de la Termodinámica, la ley de la entropía, es quizás la regla más profunda y desafiante del juego. Establece que en un sistema cerrado, el desorden (entropía) tiende a aumentar con el tiempo. Las estructuras complejas tienden a decaer hacia la simplicidad y el caos. La vida misma, y la conciencia que la anima, es un fenómeno extraordinario que parece desafiar esta ley. Un organismo vivo es una isla de increíble orden (baja entropía) en un universo que tiende al desorden. Desde una perspectiva funcional, la entropía es la resistencia fundamental del escenario material, la "corriente" en contra de la cual el espíritu debe remar constantemente. La intención del espíritu (α) y el flujo coherente de energía (β) son las únicas fuerzas organizadoras capaces de crear y mantener temporalmente el orden (vida, creaciones, patrones de comportamiento saludables) frente a la tendencia universal hacia la disolución. La entropía es la fricción que hace que el acto de crear sea significativo.

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