Esta visión del cuerpo como un transductor bidireccional nos posiciona como los operadores de un sistema cibernético. La cibernética es el estudio de los sistemas de control y comunicación, y su principio central es el bucle de retroalimentación. Un sistema cibernético, como un termostato, mide un estado (la temperatura), lo compara con un punto de ajuste deseado y ejecuta una acción para reducir la diferencia. Nuestro sistema de conciencia opera de manera idéntica.
El espíritu (α) establece el "punto de ajuste" (la intención, por ejemplo, "coherencia").
Los sentidos internos y externos (γ) miden el estado actual del sistema y del entorno.
El cerebro (γ interno) compara el estado actual con el punto de ajuste. La diferencia es la "señal de error", que experimentamos como disonancia o coherencia (β) .
El sistema entonces ejecuta una acción (γ externo) para intentar reducir el error y alcanzar el punto de ajuste.
La alquimia ascendente (γ → β) es el acto de "engañar" al sistema, de manipular directamente la medición para cambiar la señal de error. Al adoptar una postura de confianza, estamos enviando al cerebro la señal de datos de γ de que "el estado actual es de confianza". El cerebro, al recibir esta información, reduce la señal de error de "miedo" y comienza a generar el flujo de β correspondiente a la confianza, creando un bucle que se auto-refuerza.
Este modelo disuelve la dicotomía entre "mente" y "cuerpo". No son dos cosas separadas que interactúan, sino dos aspectos del mismo bucle de procesamiento de información. La energía (β) no está "en la mente" o "en el cuerpo"; es el flujo de información que circula entre ellos. La conciencia (ω) no es una propiedad del cerebro, sino una propiedad del bucle en su conjunto.
El Ingeniero de Sistemas Internos, por tanto, no se pregunta "¿cómo puedo usar mi mente para controlar mi cuerpo?". Se pregunta: "¿En qué punto del bucle de retroalimentación es más eficiente intervenir ahora?". A veces, la intervención más poderosa es una nueva intención (α). Otras veces, es una re-evaluación cognitiva de la señal de β. Y muy a menudo, la intervención más rápida y eficaz es un simple cambio en el estado de γ: ponerse de pie, respirar hondo, esbozar una sonrisa. La maestría alquímica no es tener una única estrategia, sino poseer un repertorio de intervenciones y saber cuál aplicar en cada momento para guiar el sistema de vuelta a la coherencia.