El campo de la psicología ambiental explora la interacción bidireccional entre los individuos y su entorno, proporcionando más validación para este modelo. La investigación ha demostrado que nuestro estado de ánimo y mentalidad (β) influyen drásticamente en cómo percibimos y evaluamos nuestro entorno (γ). Por ejemplo, estudios han encontrado que las personas en un estado de ánimo positivo tienden a calificar un espacio (como un parque o una oficina) como más atractivo, seguro y agradable que las personas en un estado de ánimo negativo, aunque el espacio sea idéntico. Nuestro estado de coherencia o disonancia colorea literalmente nuestra percepción del mundo material².

Además, la ciencia explora el concepto de "cognición extendida", que postula que la mente no está confinada al cráneo, sino que es un sistema que emerge de la interacción entre el cerebro, el cuerpo y el entorno. En esta visión, los objetos y estructuras del mundo se convierten en parte de nuestro proceso cognitivo. Un ejemplo simple es usar una libreta para "descargar" nuestros pensamientos; la libreta se convierte en una extensión de nuestra memoria. De manera más compleja, la forma en que organizamos nuestro espacio de trabajo influye en nuestro flujo de pensamiento. Esto valida la idea de la Ciencia Espiritual de que el entorno (γ externo) no es un telón de fondo, sino una extensión funcional de nuestro sistema de conciencia. Las huellas que dejamos en nuestro entorno (orden o desorden) son un reflejo de nuestro estado mental, y a su vez, ese entorno modificado influye en nuestro estado mental futuro, creando un bucle de retroalimentación.

El fenómeno de la estigmergia, observado en insectos sociales como las hormigas, ofrece una poderosa analogía sistémica. En la estigmergia, las acciones de un individuo dejan rastros en el entorno que estimulan y guían las acciones posteriores de otros individuos (o de sí mismo). Las hormigas no se comunican directamente, sino que depositan feromonas que crean un "mapa" químico en el entorno. Este mapa, una modificación de γ, guía a la colonia para encontrar el camino más corto a la comida. Esto ilustra cómo las acciones, al modificar el entorno, crean un campo de información que retroalimenta y organiza el comportamiento futuro. De manera similar, nuestras acciones y proyecciones energéticas "impregnan" nuestro entorno, creando un "campo estigmérgico" que influye en nuestras propias experiencias futuras y en las de quienes nos rodean.

Notas al pie de página: ¹ Nickerson, R. S. (1998). "Confirmation Bias: A Ubiquitous Phenomenon in Many Guises". Review of General Psychology . ² La investigación en psicología ambiental sobre la influencia del estado de ánimo en la percepción del entorno es un campo bien establecido.

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