Propósito: A lo largo del día, interactuamos con innumerables campos energéticos, y nuestro propio campo puede acumular "residuos" vibratorios del estrés, las interacciones negativas o nuestras propias reacciones egoicas. Esta práctica es un ejercicio de "higiene energética" para limpiar conscientemente tu campo y sellarlo con una intención de coherencia. Es el equivalente energético a lavarse las manos después de un día de trabajo, restaurando la pureza de tu vibración.
"¿Cómo puedo liberar la energía disonante que no me pertenece y reafirmar la soberanía de mi propio campo?"
Realiza este ejercicio al final del día, o en cualquier momento que te sientas energéticamente "cargado"
agotado.
Posición y Respiración (1 minuto): Ponte de pie con los pies firmemente plantados en el
suelo. Cierra los ojos. Toma varias respiraciones profundas, imaginando que con cada exhalación liberas la tensión y la energía estancada hacia la tierra, que la transmuta.
desde encima de tu cabeza, atravesando y rodeando todo tu cuerpo. Visualiza esta luz disolviendo cualquier energía densa, gris o discordante que se haya adherido a tu campo. Siente cómo te limpia por dentro y por fuera.
un huevo de luz dorada o blanca se forma a tu alrededor, a un brazo de distancia en todas las direcciones. Esta es la membrana protectora de tu campo.
clara. Por ejemplo: "Solo las vibraciones de amor y coherencia pueden entrar en mi campo. Toda energía disonante es neutralizada y reflejada con amor".
No es necesario un registro detallado para esta práctica, pero puedes anotar en tu diario cualquier sensación o cambio notable.
Ejemplo de Registro: "Después de la limpieza, sentí una ligereza física notable, como si me hubiera quitado un peso de encima. La sensación de irritabilidad que traía del trabajo se disipó".