Es fundamental refinar nuestra comprensión de cómo funciona la "atracción" en el Principio de Resonancia. La metáfora popular de "atraer" puede ser engañosa, ya que sugiere que estamos "tirando" de cosas distantes hacia nosotros como un imán. Un modelo más preciso es el de la sintonización y la percepción . El universo, o la Red Fractal, contiene un espectro infinito de realidades potenciales, todas coexistiendo simultáneamente como ondas de probabilidad. Nuestra firma vibratoria personal, nuestro flujo de β, funciona como el dial de una radio. No "creamos" la emisora de radio; la "sintonizamos".

Cuando vibramos en la frecuencia del miedo, nuestro "dial" se fija en la "emisora del miedo". Como resultado, lo único que podemos percibir y experimentar son los programas de esa emisora: noticias alarmantes, interacciones sospechosas, obstáculos imprevistos. Las emisoras de la alegría, la paz y la oportunidad siguen existiendo y transmitiendo simultáneamente, pero son imperceptibles para nosotros porque no estamos en su longitud de onda. No es que la alegría nos esté evitando; es que nuestro receptor no está sintonizado para captarla.

Este modelo de sintonización explica por qué el cambio ocurre desde adentro hacia afuera. El único trabajo es cambiar de emisora . Esto se hace cambiando deliberadamente la calidad de nuestra vibración interna a través de las herramientas que hemos explorado: la observación consciente, el cultivo de la coherencia cardíaca, el reencuadre de nuestras emociones. Al generar un sentimiento de gratitud, por ejemplo, estamos moviendo manualmente el dial de nuestra radio de la emisora de la carencia a la de la abundancia. Al principio, la señal puede ser débil, pero a medida que sostenemos esa nueva frecuencia, la señal se vuelve más clara y empezamos a percibir la "música" de la realidad que coincide con ella.

Esta perspectiva también resuelve la aparente paradoja del sufrimiento. El universo no "nos envía" sufrimiento. Un alma que necesita aprender una lección sobre el perdón puede, en un nivel profundo, sintonizar con experiencias que le presenten la oportunidad de perdonar. La experiencia de la traición o el conflicto no es un castigo, sino la circunstancia que la ley de resonancia ha hecho disponible para que el alma pueda practicar y dominar la lección elegida. La resonancia es, en última instancia, la ley que asegura que siempre nos encontremos con el "aula" perfecta para la siguiente asignatura en nuestro currículo evolutivo.

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