Hemos pasado la primera mitad de este libro desarmando el motor. Hemos inspeccionado cada componente: el Arquitecto (α), el Alma, el Ego (γ) y el sistema operativo que los une (α+β+γ=ω). Hemos visto cómo funciona la máquina. Ahora, debemos preguntar: ¿Hacia dónde nos lleva este vehículo? ¿Cuál es el destino inscrito en la brújula interna de nuestra Índole?
Este capítulo traza el mapa de ese viaje. Es la Ruta de la Evolución, el plan de estudios cósmico diseñado para el espíritu encarnado. Si la vida es una escuela, estas son las asignaturas fundamentales.
Habiendo dominado (o comenzado a dominar) la Tensión Funcional con el Ego, el Arquitecto (α) puede ahora dirigir su flujo de energía (β) hacia el exterior, hacia un propósito más elevado que la simple supervivencia. Este propósito no es vago ni místico; es un conjunto de tareas de ingeniería de la conciencia profundamente prácticas y universales.