Ciencia Espiritual – El Espíritu

Pensemos en el Arquitecto (α) como un escultor. Su intención es crear una obra de arte (una Índole optimizada y coherente). El Ego (γ) es el bloque de mármol en bruto, denso y resistente. La Tensión Funcional es el acto de aplicar el cincel al mármol.

Si el mármol fuera blando (sin Ego), la intención del escultor no crearía nada de valor; no habría forma, solo un desorden. Si el escultor se identificara con el mármol (fusión con el Ego), se sentiría "atrapado", "sólido" e "inmóvil".

El viaje de α en la encarnación es el de un escultor que ha elegido deliberadamente el mármol más duro (el hardware γ con su Ego) para dominar su arte. Cada vez que el Arquitecto se enfrenta a la Tensión Funcional —cada vez que el piloto automático del Ego grita "¡Peligro!" y el Arquitecto α responde "Elijo la calma"—, es un golpe del cincel.

En ese momento de tensión:

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