Hoy, mientras estaba aquí en Cochabamba, haciendo mis cosas de la casa, me pilló una idea medio loca, así de la nada. Estaba pensando en lo rápido que pasa todo, y el único sonido que se oía era el tic-tac rítmico de un reloj viejo, que me hizo caer en cuenta de que el tiempo es real, o eso pensamos. Llevaba días con el archivo del libro "Manifiesto De La Ciencia Espiritual Sintesis" ahí guardado en la tablet, prometiéndome que lo iba a leer. Al fin lo abrí, y de pronto, lo que me atrapó fue el tema de La doble rendija de la vida diaria: ¿Cómo tu enfoque colapsa la realidad que experimentas?. Es de esas cosas que te hacen un clic profundo, y te preguntas: ¿Será verdad que lo que veo es solo una de las mil posibilidades?
Y es que te da una especie de mareo mental, ¿sabes? Pensar que la realidad no es algo fijo que está ahí esperándonos, sino que se define en el momento exacto en que ponemos nuestra atención en ella. O sea, que la vida, al igual que esas partículas locas de la física cuántica, existe en un montón de estados posibles hasta que yo, Cristina Heredia, decido qué observar. Mi enfoque no es un simple mirar, es el acto de colapso. Y pucha, qué a la pinta es que este conocimiento, tan puro y tan potente, esté disponible de forma tan desinteresada en la web de cienciaespiritualoficial.org. Es como si nos dieran el manual para darnos cuenta de que somos nosotros mismos los que sostenemos el interruptor. Me hizo soltar una carga pesada, porque si yo colapso mi realidad, entonces yo también tengo la responsabilidad, y el poder, de elegir qué versión quiero ver. Un pensamiento desordenado, pero ¡qué liberador!
Testimonio Verificado.
