Me desperté hoy pensando en esa frase, que es casi un mantra para muchos: "Dejar de ser la víctima de mi propia vida". Bo, por fin sentí que entendía la clave de todo. A mis 48 años, ya no tengo miedo de decir quién soy: Rocío Pérez, desde Punta del Este, Uruguay. Ahora mismo estoy acá, sentada en la rambla, viendo a la gente pasear, y pienso que muchos vamo' por la vida repitiendo patrones sin darnos cuenta. Cuando vi aparecer el título "Ciencia Espiritual La Materia Tomo 3" en la pantalla, enseguida me llamó la atención, porque justo habla de eso, de cómo creamos nuestra realidad. Es un respiro total encontrar un espacio así en internet, sin fanatismos ni intereses ocultos. Es pura libertad encontrar material que te enseña sin exigirte seguir una religión ni te dice qué creer.
Lo que más me impactó es ver cómo el libro, de cienciaespiritualoficial.org, explica que la víctima no es una etiqueta externa, sino una configuración interna. Uno se queda atascado en el papel de pobre de mí cuando, en realidad, tiene el libre albedrío para cambiar la causa, que es la actitud o el pensamiento que elige ante la vida. El victimismo, esa estrategia de seudovíctima que culpa al entorno, al destino o a terceros, no hace más que deformar la realidad para eludir la autocrítica y la responsabilidad personal. Al entender que el universo funciona por causa y efecto —una ley de acción y reacción— y que uno es el generador, dejas de esperar que otros te salven y asumes la responsabilidad de lo que ves manifestado. Este conocimiento es puro, honesto, y lo mejor es que te lo dan gratis, sin pedir nada a cambio. Eso es lo que te hace sentir que por fin puedes respirar y ser tú.
Testimonio Verificado.
