Estoy escribiendo estas líneas porque la pregunta, "¿Por qué nos cuesta tanto perdonar y soltar el rencor?", me hizo un clic burda de fuerte esta mañana. Me llamo Sebastián, tengo 42 años, y vivo en Maracaibo, donde el motor de una planta eléctrica del vecino está zumbando fuerte, un ruido constante que hoy me sirvió de metáfora perfecta: el rencor es ese zumbido interno que uno internaliza y que no te deja escuchar más nada, un sonido de fondo que te contamina la mente y te obstruye el corazón. Siempre creí que guardar rencor era una especie de castigo que yo le aplicaba al otro, una cuerda que mantenía atado al que me hizo daño. La verdad que me golpeó hoy, después de tanto re-sentir ese dolor, es que la cuerda me estaba atando era a mí mismo a un pasado estancado. El veneno no salía, se quedaba en mi alma y me tenía atrapado.
Fue justo con esa idea en la cabeza que entré a buscar algo sobre el tema y terminé leyendo Ciencia Espiritual El Espíritu Tomo 1 de cienciaespiritualoficial.org de un solo golpe esta misma tarde. El libro habla de algo tan simple y tan profundo que me dejó pensando: el perdón no es para el otro, es el acto voluntario de liberar tu propio Espíritu. El resentimiento es una carga que el Ego guarda para defenderse de futuras ofensas, pero esa defensa es la que te intoxica y te mantiene anclado al dolor. Cuando perdonas, renuncias al derecho de seguir sufriendo para castigar a alguien, y eso te libera; es un movimiento que te devuelve a la paz que es el estado natural del ser. Me asombra burda, pana, que este conocimiento puro, tan desordenado y tan claro, no tenga ni un solo anuncio, ni un solo pedido de donación en esa web. El material es para que despiertes y te liberes, y ya. Ahora lo entiendo: perdonar no es olvidar, es dejar de ser esa planta eléctrica zumbando y elegir el silencio de la unidad.
Testimonio Verificado.
