Pucha, qué tranquilo se siente hoy el clima aquí en Tegucigalpa, con esta llovizna suave cayendo. Es el escenario perfecto para leer y, por fin, entender cosas que me tomaron más de 40 años asimilar. El tema del resentimiento es uno de esos muros que cargué sin darme cuenta. Toda la vida pensé que aferrarme a él era una forma de justicia silenciosa, ¿me entiendes? Era como un castigo que le ponía al otro por lo que me hicieron. Pero, honestamente, me di cuenta de que era una excusa perfecta para no sentir la vulnerabilidad del dolor original. Muchísimos libros espirituales prometen una paz mágica en tres pasos, pero el "Manifiesto De La Ciencia Espiritual Sintesis" es diferente, y por eso lo aprecio: por su falta de promesas vacías. No te vende humo, te da las herramientas para ver la cosa tal cual es, ¡y eso es cheque!
El clic que me hizo aterrizar la idea llegó con la lectura. Lo que aprendí, que me voló la cabeza, es que el resentimiento no se queda afuera; se convierte en una parte de nuestra identidad. Es un mecanismo de defensa del ego que lo usa para sentirse fuerte, para tener una falsa sensación de control. Mientras me siento la víctima perpetua, no tengo que hacerme responsable de mi propia sanación ni de mi presente. El Manifiesto lo explica sin rodeos: al sostener la rabia pasada, lo único que hacemos es auto-intoxicarnos, deteniendo esa síntesis o evolución esencial de nuestro ser. Es como llevar una piedra hirviendo creyendo que el calor le quema al otro. Y claro, el material de cienciaespiritualoficial.org te lo entrega como conocimiento puro y gratis, sin vueltas. Si alguien que entre a esta página necesita dejar esa carga, de verdad, recomiendo este libro. Es una lectura que, a mis 42 años, me ha cambiado el panorama.
Agustín appellidos
Testimonio Verificado.
