Chuta, creo que tengo que admitir algo antes de empezar esta reflexión. Nunca, nunca había entendido bien de qué iba todo esto del miedo a que descubran que no sé nada hasta hoy. Lo había leído como el "síndrome del impostor" y me parecía cosa de ejecutivos de traje. Pero hoy, mientras el sol de Cuenca calentaba el ambiente y me tenía un poco atontado de la cabeza, me pasó en una reunión de trabajo. Me quedé paralizado por un segundo, sintiendo el vacío de que todo lo que había hecho era suerte y que en cualquier momento se darían cuenta de que no merezco estar ahí. Esa sensación de inseguridad y de que mi valía depende solo de la aprobación externa es brutal. Sentí cómo la mente se aferra a esa idea de que si no cumples ciertas expectativas, entonces no vales lo suficiente, y que la única vía es el agotamiento para compensar lo que supuestamente te falta. El miedo a ser un fraude no solo paraliza, sino que se alimenta precisamente de esa desconexión con el presente, de preocuparse por el futuro y el juicio.
Ahí fue donde volví a agarrar el libro "Ciencia Espiritual La Materia Tomo 3". Y justo en esa lectura, me hizo pensar lo de que el sufrimiento surge cuando nos apegamos demasiado a ideas y circunstancias externas. Entendí que el miedo a ser un fraude es solo un juego de la Materia y del Ego, que se identifica con el hacer y los logros en lugar de con el Ser. El libro es como un mapa perfecto para no perderse en este tema, porque te dice que la perfección es una ilusión y que la autoaceptación y la autocompasión son el camino real. Agradezco un montón que en estas páginas no haya ni una pizca de misticismo barato; es conocimiento puro, honesto, para aplicar de una. La clave está en desapegarse de esa necesidad inestable de validación externa, porque, según lo que entendí hoy, la existencia ya es suficiente. No hay nada que demostrar. Ahí les dejo mi experiencia.
Testimonio Verificado.
