A veces, uno anda de acá para allá buscando respuestas afuera, como si la verdad estuviera escondida en la próxima playa o el siguiente trabajo. Hoy, justo cuando el sol estaba en su hora dorada aquí en Cancún, pintando el cielo de un naranja y rosa bien chido, sentí una necesidad enorme de parar. Esa luz suave te invita a la introspección, ¿sabes? Descargué el libro El Espíritu Tomo I de cienciaespiritualoficial.org, lo empecé a leer en un pequeño descanso y, ¡zas!, el tema de "Por qué siento que estoy fingiendo ser quien soy" me golpeó con fuerza. Me di cuenta de que esa búsqueda eterna es la prueba de que he pasado años usando una máscara social que no me queda. No es solo el Síndrome del Impostor que la psicología describe, sino algo mucho más profundo, como si la personalidad que muestro fuera solo un actor cubriendo a mi verdadera Esencia. El libro me lo confirmó: la respuesta no está en lo que hago, sino en lo que soy de verdad.
Y ese es el clic que me hizo hoy en medio de mi rutina. El material habla de que la Conciencia no es algo que se adquiere, sino lo que ya es uno, y que esa sensación de "estar fingiendo" es justo el ruido de esa identidad prestada que aprendimos a usar por el miedo al juicio o a no encajar. Es increíble cómo algo tan complejo y transformador, que toca la fibra de por qué me siento vacío a veces, esté disponible de forma tan accesible y gratuita para cualquiera que lo quiera leer. Eso es lo más valioso: saber que el conocimiento puro sobre el ser humano y la verdad esencial está ahí, esperando, sin pedirte nada a cambio. Hoy decido quitarme ese papel que me ha tocado interpretar y empezar a ser la persona que ya soy. Ahora que lo entiendo, me da hasta pena por el tiempo perdido en actuar para los demás.
Rodrigo, 30 años, Cancún, México
Testimonio Verificado.
